El sueño más hermoso.

El sueño más hermoso. 

by: Nagely Tejada

Tú mirada me persigue, tus brazos ruegan por estar conmigo, así lo siento. Estás ahí y te acercas, ¿me hablarías a mí? Es que te veo tan lejano y tan cerca a la vez, tan perfecto y a la vez tan dañado, que dudaría en un millón de años que te fijaras en alguien como yo; y en cambio, me hablas y nos conocemos, nos reímos y estamos ahí cuando uno de los dos se siente mal, algo así como casi perfecto para mí.

Fue un sábado, si, un sábado, me saludaste con un beso en media luna, me ruboricé, no lo podía creer, estaba emocionada, pero luego se metió en mi mente que había sido un error, y esa ilusión se apagó.

Mientras más nos veíamos más me encantaba tu forma, tan fácil, tan gracioso, tus palabras terminaban las mías, éramos totalmente distintos, pero me encantaba estar a tu lado, incluso en el silencio.

Un día te pedí que me acompañaras a un lugar, iban a estar mis amigos con sus novias, y yo no quería ser la más, y tú con gusto aceptaste, fue una tarde muy agradable, pero de repente te paraste y te fuiste. Me hundí en mi asiento ¿que había hecho mal? A lo mejor me aproximé con la salida, pero es que eres muy tímido y yo quise vernos en otro lugar que no sea el usual… al terminar, tome mis cosas y también salí del lugar para dirigirme a mi casa, y cuando levante la mirada, estabas ahi, esperándome, no podía creerlo, no te habías ido.

Mi cuerpo empezó a temblar y mi corazón se aceleró, mi mente sabia que ya me estaba enamorando de ti, yo que juré no hacerlo en mucho tiempo, pero al final, nadie controla las emociones, ni las personas que llegan a tu vida. Al tiempo, tenía tanto miedo al dolor, que simplemente fingí que no me importó que estuvieras ahí o no.

Te acercaste, me tomaste de las manos y te disculpaste, al mismo instante en que te acercaste un poco más y tomaste mi cuerpo entre tus brazos en un abrazo, y respire tú aroma, eres el aroma del que quiero estar cerca todos los días, y disfruté ese momento, porque yo sabía que no sentías lo mismo, y una vez más fingí que no era importante y me alejé.

Pero tú, amor que conocí sin querer, me dijiste que diéramos una vuelta y me tomaste de la mano, pero no como los niños toman de la mano a sus padres,no, sino como parejas, como novios. Mis mejillas me quemaban y sentía que mis dedos sudaban de los nervios, no estaba en mi, este sentimiento me había invadido, pero esta vez no decidí fingir que era cualquier cosa, al final del día -pensé- el se va a ir y no ocurrirá más nada que una simple despedida.

Entonces, ¿que quería decirme? ¿Se había dado cuenta de lo que siento? ¿O simplemente quería literalmente hablar conmigo? Tome la tercera opción, así sentí que estaba bien y que éramos solo amigos, así mi corazón no interpretaría nada, pero baje la mirada y vi su mano, sus dedos entrelazados con los míos, y eché un suspiro al aire.

Estábamos en un parque, habían niños, familias, y estaba al fondo el mar, con su olor peculiar, y el atardecer despidiendo un día más.
Me dediqué a mirar el horizonte, era perfecto para una fotografía, el mar, el atardecer, todo estaba hermoso, hasta que un murmullo interrumpió mis pensamientos. -me gustas- me miraba con una cara de tristeza, no sé cuántas veces lo había dicho mientras yo estaba lejos de mi mente, pero lo repetía -me gustas- lo miré sorprendida, abrí mi boca para intentar decir algo, pero mi voz no respondía, baje la mirada y él volvió a repetirlo, lo miré y está vez, mi boca respondió, no palabras, no suspiros… le planté un beso en sus labios y fue su respuesta.

Al despedirme de él, no podía creerlo, estaba feliz, yo… ¡feliz! Había dicho que no confiaba en nadie, no quería enamorarme otra vez, pero el había llegado, y le había dado un giro total a ese pensamiento.

Al rato, ya estaba en casa, acostada en mi cama, y no conciliaba el sueño y escuche voces

-te dije que teníamos que irnos temprano-
-ya despierta-
Empecé a ver borroso, pero era que abría los ojos…¡me sobresalté! Había sido un sueño, un sueño del cual no quería despertar, un sueño en el cual el deseo de estar a su lado, lo volvió necesidad; otra vez mi mente jugó conmigo, reí ante la posibilidad de que hubiese sido de verdad. Me senté en mi cama, suspiré y me convencí de que había sido el sueño más hermoso.

 

-Nagely Tejada-

Gracias por dejarnos compartir un poco de ti con nosotros.

Chicos, pueden encontrar más en  https://nagelyt.tumblr.com/

 

 

 

 

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