NOTA MENTAL, AMOR.  

 

 

A pesar de todo, te agradezco que nunca me escuchaste; de haberlo hecho, supongo serían más las cosas que me atarían a ti.
No dejo de reproducir en mi mente la unión de nuestros cuerpos en reposo, mi cabeza escondida en el lugar más cercano a tu corazón escuchando como latía desbocado mientras tus manos paseaban por mi piel, y más que éso, acariciando los sentimientos que ya se formaban en mi corazón.
Mea culpa amore mio, mea culpa… yo permití que todo éso pasara. En el enredo de mi corazón, permití que tú peinaras  mi alma. Y cayeron mis cabellos, y ahora que lo pienso, con ellos el velo que me había puesto yo.
Y me encuentro pensándote todo el tiempo, desenfocandome totalmente de todo lo que realmente debe ser y es cuando recuerdo, analizo y entiendo tus amenazas que en su momento parecían sólo palabras, palabras que pedí nunca sintieras de verdad y en las que no quise creer.
Prometiste que me dolería, y ahora duele.
Escucho con atención las alarmas en mi mente que me dicen que es suficiente, que debo centrar mis pensamientos ya, que fue muy lejos y que duró lo que realmente debía durar; pero ¿seré masoquista o me gusta el dolor? Pues sigo sentándome en silencio, escribiendo palabras que quizás para nadie más tengan sentido sino sólo para mi, podría ser quizás también para ti, pero es claro que nunca verás ésto.
Sé que debo parar, entiendo que debo frenar ésto ahora antes de que sea demasiado tarde, pero ¿como saber si no es demasiado tarde ahora?. Pienso que tú también tienes cosas que decir, pero que no dirás por miedo. Son tantos tus miedos, pude verlos en tu rostro, son tantos que permites que te hagan ser quien eres y que controlen descabelladamente tus acciones. Éso provoca mi propio miedo. Pienso en esa noche en la que tomaste mis manos, mi rostro y mirándome a los ojos tan profundamente al fin lo admitiste, me dijiste que temes; fue entonces que vi reflejado en el espejo de tus ojos mi propio temor: “que ya te amaba”.
Una y otra vez me pregunto ¿cómo llegamos ahí? ¿por qué dejé que pasara? Yo sabía lo que quería de todo ésto, tenia claramente trazados los límites de toda esta situación, entonces ¿por qué ninguno fueron suficientes y estamos aquí?.
Verde que me quema…
Aun puedo sentir cómo quema mi piel. Fragancia que me sigue a todos lados, me fijo y es sobre mi cuerpo que permanece ¿a caso es tan reciente? Se sienten como mil años para mí. Pasó todo tan acelerado que realmente se siente algo de muchos años.
Dicen que los ojos son las ventanas al alma, ¿Estaban las tuyas empañadas? Siempre pudiste ver en los mios las cosas que sentí, y cuando por fin creí ver algo en los tuyos, me asustó el pensar que quizás sólo veía lo que quería, pues tus ojos decían sentir lo mismo, ¡Que Dios se apiade de mi! Si es que acaso vi lo que deseaba y no lo que realmente había. Es una de las dudas que supongo siempre me perseguirán cuando sean el silencio y la oscuridad quienes únicamente me acompañen, como suele pasar durante cada noche desde que cruzaste tan fugaz por mi vida.
Fue tal sinceridad contigo, que terminé engañándome a mí.
Llegaste a mi cuando estaba en plena destrucción, y ya que hablamos con y de la verdad, no sé si me salvaste o fuiste un detonante más. Quizás fue necesario que algo explote en mi. Quizás es. Lo que me lleva una vez más a espacio y tiempo. Tiempo, tan relativo e imparcial.
¿Tuviste tiempo de enamorarte de lo que me hace ser? ¿Tuve yo tiempo de ver lo que necesito y no puedes dar? ¿Puedes darlo?… o quizás sólo no quieres. Al menos no para mi. A todo ésto, viene a mi mente aquella discusión  (de tantas) en la que repetías una y otra vez qué quería yo de ti. Lo decías a los gritos y podía ver en tus expresiones qué exactamente buscabas tú, luego me tomaste fuerte y me hiciste voltear a verte… una vez más el verde me quemaba, y ésa vez lograron sacar lágrimas. Mis labios no dijeron mucho, al menos no con palabras, pero en realidad fueron tuyas las que expresaron e hicieron tangente, más que real, nuestra pesadilla.
Sí, lo dijiste y lo dejaste flotar en el aire, cortándonos la respiración a ambos, un minuto tan largo como podemos imaginar; Pero entonces, hiciste algo que nunca esperé y que, aunque nunca te lo dije, sólo resquebrajó mucho de lo que llevaba dentro, gracias a éso, ésa noche se sintió como un Adiós.
Posando tus labios tan lento que dolía, besaste mi mano mientras mirabas mi alma llorar aquel adiós. Creo que de hecho lo disfrutaste. ¿Disfrutaste ver la pérdida en mi rostro ésa noche?
Tantas cosas percibí de aquel casto beso que me hacen cuestionar mi cordura, ¿es posible que algo tan sencillo diga tanto y la vez te deje tal vacío? Dicen que cuando una acción nos impacta, la repetimos en cámara lenta en nuestras mentes, pero realmente creo que tú repetiste la acción, esta vez besaste el interior de mi muñeca, como reacción cerré mis ojos pero nada de éso te detuvo. Otro Beso. El último fue tan cerca de mis labios que abrí los ojos; pero con éso fue suficiente, al fin me solté de tus garras y salí.
Y si la costumbre hace las cosas más dolorosas, no saber qué tan acostumbrado es de lo peor. Ésto lo entendí recientemente, me pasó algo y me descubrí queriendo contártelo, pero tu ya no estas más. Almenos no para mi. O ¿podemos decir que era yo quien ya no estaba más?
Me forzaste a tomar una decisión ésa misma noche, me acorralaste, me pusiste entre dos opciones que nunca iban a hacer nada menos que hacerme mucho daño. Y echémosle la culpa al momento, a las situaciones que nos venían siguiendo desde discusiones anteriores, pero tomé la decisión de aceptar lo que me correspondía y sólo dejar las cosas hasta ése momento, haciendo real aquel Adiós que antes parecía sólo una posibilidad.

Manipulación y juegos mentales, muy bien recuerdo el énfasis que hice al decírtelo a la cara. Me convenciste de un último encuentro, ¡maldito error!. ¿Notaste mis lágrimas en tus hombros al descansar? Si lo hiciste, no dijiste nada; Si no lo hiciste, créeme fueron reales. Ésa última vez… principio a fin grabados en mi piel como tatuados con agujas de fuego. A éste punto, ¿Y si te pido que me mientas? ¿Si te pido que finjas un poco mas? ¿Si te pido que me ames una última vez? ¿Tu cuerpo y mente qué harán? Seguro no harías lo que pido, nunca lo hiciste; pero creo conocerte y saber que tomarías ésta oportunidad por los pelos y harías de mi algo menos que nada. ¿No es justo lo que hiciste ya?
Y siento que eres tú quien me habla a través de cada canción de amor que aparece sin ser buscada, crecen mis deseos de hacerte saber todo ésto, lo que implicaría entregarte estas cartas.
Hoy es una de esas noches en las que me encuentro mirando las estrellas y, mientras suena de fondo nuestra canción, sólo inspirando lentamente el aire fresco que me rodea, pero siento que quizás no entra adecuadamente, pues sigo sintiendo como si algo cortara mi respiración. Me siento aquí a ver los autos pasar, y mi corazón se salta uno o dos latidos cada vez que creo eres tú; ¡Cómo desearía que hubieras luchado por mi un poco más!. Noches como éstas son un infierno para mi salud mental, pues estoy una vez más en cada lugar y cada momento que estuvimos juntos, y hasta siento que te necesito. ¡Pero no!, me prohíbo rotundamente darme otra oportunidad contigo, porque era feliz con lo poco que me dabas y todos dicen que merezco más. Es que en tus brazos encontré una paz que no me ha dado nadie más.
Y sí, maldición sí me advertiste que todo esto era peligroso pero seguías jugando, y me dijiste que sólo juegas para ganar. En serio perdí, y fue más que sólo parte de un corazón ilusionado.

 

Vuelvo a leer todo lo que ya está plasmado aquí y las palabras son tantas, para mí casi infinitas, y aun no terminan de expresar todo lo que llevo sintiendo desde que te hiciste partícipe en mi vida. Pero quiero poner fin a los sentimientos ya plasmados aquí y no encuentro mejor manera que diciendo que a pesar de todo, no me arrepiento de lo que vivimos juntos, que nunca te olvidaré, pero espero sinceramente superarte y seguir con mi vida. Una vida que ahora no tiene sentido por el dolor y la pérdida; pero que pronto se recompondrá y que saldrá adelante. Pronto estará listo para enamorarse una vez más… y quizás así inicie otra historia.

PS. Gracias por las cosas que hiciste por mi, pero sobretodo por las que no, pero que siempre supe que de ti no iban a venir. De haberlas hecho, mi corazón seguiría contigo.

PPS. Cuando te vuelva a ver, aunque mi mente o corazón no esté listo, espero sonreirte.

Atte.
LUNA MARIEL

 

By: Clarisel Henriquez Cruz.

 

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